Entre el 19 y el 22 de mayo de 2026 participé en el X Congreso Internacional de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación (AE-IC), celebrado en Pontevedra bajo el lema “Comunicar en la incertidumbre”. El encuentro reunió a investigadores e investigadoras del ámbito de la comunicación para debatir los principales desafíos contemporáneos del ecosistema mediático, tecnológico, político y cultural.

En este marco, presenté la comunicación “Narrativas audiovisuales frente al odio digital: estrategias profesionales para comunicar empatía en la incertidumbre”, un trabajo desarrollado en el proyecto europeo COIN – Countering Online Intolerance against especially vulnerable groups, junto al Prof. Dr. Carlos Arcila Calderón y el Dr. Maximiliano Frías, financiado por el programa Horizon 2020 – Marie Skłodowska-Curie Actions, y vinculado al Observatorio de los Contenidos Audiovisuales de la Universidad de Salamanca.

La comunicación propone una reflexión crítica sobre el papel del sector audiovisual español ante la expansión del odio digital. El punto de partida es claro: el odio ya no puede entenderse únicamente como un contenido ofensivo o discriminatorio, sino como una condición de circulación en entornos digitales atravesados por la lógica algorítmica, la polarización, la precariedad profesional y la presión de las plataformas.

A partir de los resultados obtenidos en los WP6 y WP7 del proyecto COIN, el trabajo analiza cómo los profesionales del audiovisual español perciben y afrontan el desafío de representar la vulnerabilidad y el odio en sus relatos. La base empírica procede de cinco grupos focales y diez entrevistas en profundidad con profesionales del sector —productores, guionistas, directores y coordinadores vinculados al cine, la televisión, el documental y la comunicación cultural—, analizados mediante una metodología híbrida que combina interpretación cualitativa, codificación temática, minería textual, concordancias KWIC y redes semánticas.
La propuesta se organiza en torno a tres dimensiones principales:
- Narrativas de odio y vulnerabilidad, centradas en cómo se representan los colectivos estigmatizados y vulnerabilizados en contextos de polarización digital.
- Ética, responsabilidad y tensión creativa, en la que se examina cómo los profesionales negocian entre la integridad narrativa, la presión productiva, el mercado, las audiencias y la reacción digital inmediata.
- Plataformas, precariedad y gobernanza algorítmica, que permiten comprender cómo las condiciones de la circulación digital afectan la producción, recepción e interpretación de las obras audiovisuales.
Uno de los argumentos centrales de la comunicación es que la empatía no debe entenderse ni como una emoción espontánea ni como una consigna moral abstracta. En el sector audiovisual, la empatía funciona como una práctica narrativa y profesional situada, construida a partir de decisiones de guion, montaje, testimonio, producción, paratextos, circulación e interacción con las audiencias.
En este sentido, combatir el odio digital no consiste únicamente en sustituir imágenes negativas por positivas. Implica alterar las condiciones bajo las cuales ciertos relatos se vuelven visibles, legítimos, compartibles y comprensibles. La responsabilidad profesional debe traducirse, por tanto, en protocolos verificables de producción, circulación y cuidado, capaces de proteger tanto la integridad creativa de los profesionales como la dignidad de las personas y comunidades representadas.
El congreso también fue una oportunidad para compartir avances del proyecto COIN, dialogar con colegas del campo de la comunicación, como Carlos Arcila y Daniel Barredo, y fortalecer líneas de trabajo orientadas a comprender cómo las industrias culturales y audiovisuales pueden contribuir a contrarrestar el odio digital sin simplificar la complejidad del mundo social.

Pontevedra ofreció, además, un entorno especialmente significativo para pensar la comunicación en tiempos de incertidumbre: una ciudad de memoria, piedra, conversación y tránsito, donde la reflexión académica se cruzó con la experiencia cotidiana del espacio público, sus plazas, sus calles y sus formas de encuentro.
